fougère

El término fougère proviene del francés y significa «helecho», pero, curiosamente, los helechos no tienen un olor específico. En realidad, la creación de este estilo olfativo es un logro de la perfumería moderna, ya que evoca una fantasía aromática en lugar de replicar un aroma natural.

Como se mencionó anteriormente, el origen de la familia fougère está ligado a Paul Parquet, perfumista de la casa Houbigant, quien lanzó Fougère Royale en 1882. Esta fragancia revolucionaria es considerada el primer perfume moderno, ya que fue una de las primeras en utilizar la cumarina, un compuesto sintético con un dulce aroma a heno recién cortado, que juega un papel crucial en la creación de perfumes fougère. La introducción de la cumarina marcó un cambio en la perfumería hacia el uso de materiales sintéticos, lo que permitió una mayor creatividad y la creación de fragancias más duraderas.

La familia olfativa fougère (que en francés significa «helecho») tiene una historia interesante que se remonta al siglo XIX. A pesar de su nombre, el «helecho» en realidad no tiene un aroma natural específico, lo que convierte a la categoría fougère en una creación artística en el mundo de la perfumería.

La historia comienza en 1882, cuando el perfumista Paul Parquet lanzó la fragancia Fougère Royale de la casa Houbigant. Esta fue la primera fragancia que combinó notas de lavanda, musgo de roble y cumarina, dando origen a una nueva categoría olfativa. Aunque su nombre alude a un helecho, el aroma en sí no replica el olor de esta planta, sino que crea una fantasía aromática inspirada en lo que Parquet imaginaba que un helecho podría oler si tuviera fragancia.

La familia Aromática, también esta denominada «Fougère» en la jerga de la perfumería, por la fragancia Fougère Royale creada en 1884, que fue la primera en evocar este olor natural, de sotobosque.

Al principio estaba compuesta de lavanda, musgo de roble, cumarina y bergamota, pero esta familia olfativa evolucionó utilizando muchas plantas aromáticas diferentes como albahaca, salvia, romero, tomillo, etc.

Como este tipo de fragancia se utilizó mucho en los años 80 en productos de barbería masculina, se suele asociar con el mundo masculino, transmitiendo una sensualidad energética y limpia.

Fougère significa helecho en francés y hace referencia a la fantasía de evocar el olor de un paseo por el bosque. Tradicionalmente, las fragancias de esta familia de perfumes suelen contener un acorde central de lavanda, cumarina y musgo de roble, recuerdan al olor de hierba recién cortada o a heno recién segado y a menudo se describen como masculinas y verdes. Sin embargo, en la actualidad ya se encuentran algunas fragancias femeninas que se arriesgan jugando con este tipo de notas.

El primer perfume Fougère lo creó Paul Parquet en el año 1882 para la casa Houbigant y fue bautizado como “Fougère Royale”. Esta novedosa fragancia marcó una nueva tendencia en perfumería de la cual surgió esta nueva familia icónica de perfumes de fantasía, la familia “Fougère”. Se trata del primer perfume en introducir en su composición una molécula de síntesis, la cumarina, una molécula identificada por primera vez en el Haba Tonka en 1820 y en el aceite esencial de lavanda, lo que supuso una auténtica revolución en el mundo del perfume gracias a los avances de la química moderna. Parquet nunca quiso recrear el olor real del helecho, pues curiosamente es una planta que carece de olor. Su objetivo era crear un concepto propio que él mismo describía de la siguiente forma: «Si Dios le hubiera dado al helecho un perfume, habría olido como Fougère Royal».Esta familia también ha sido reinterpretada por perfumistas de todo el mundo. Existen miles de fragancias descritas como Fougère, pero los perfumes de hoy en día son muy diferentes de la inspiración original gracias en cierta medida a los muchos ingredientes que se han ido introduciendo desde entonces en la paleta de los perfumistas, llevando a los perfumes Fougère a otra dimensión. Una de esas moléculas que caracteriza a esta familia es el dihidromircenol, un ingrediente que supuso un twist de frescura en este tipo de perfumes.

Una fragancia que encarna para mí el concepto Fougère moderno y a la vez atemporal es Eternity for men de Calvin Klein. Tiene una estructura amaderada (elaborada con cedramber y bacdanol) y combina una potente frescura propia de la piña, dihidromircenol y un pequeño rastro de calone para aportar una sensación acuática. Fue extremadamente innovadora cuando la creé, en 1989, y tengo que decir que me siento realmente orgulloso de ella.

“Fougère Royale” no solo es un perfume mítico al que le debemos el nacimiento de la familia “fougère” (pues fuel el primer perfume fougère de la historia), sino que marcó el comienzo de la perfumería moderna, mezcla de materias naturales y sintéticas, tal y como la conocemos hoy día .

Efectivamente, “Fougère Royale” fue el primer perfume que utilizó en su fórmula la síntesis química. En este caso una molécula que se encuentra en grandes cantidades de manera natural en el haba tonka, aunque también la podemos encontrar en la lavanda y en el clavo: la cumarina.

“Fougère Royale” toma su nombre de la palabra francesa “fougère” que significa helecho. Los helechos son conocidos por no tener ningún olor. Paul Parquet publicitaba su creación con este eslogan: “Si Dios hubiese dotado a los helechos de perfume estos olerían a Fougère Royale”.

Desde entonces, su acorde inconfundible de lavanda, geranio, musgo de roble y cumarina ha establecido la base de la que es, aun hoy día, la familia olfativa más popular entre las fragancias masculinas: la familia fougère.

Este gran perfume que huele al corazón palpitante de un bosque centroeuropeo en un día de verano, cálido, musgoso, verde y húmedo, ha pervivido hasta nuestros días a través de miles y miles de creaciones que lo han reinterpretado e imaginado con estilos, evocaciones y apariencias diferentes.

Las fragancias fougere se caracterizan por su frescura y su carácter verde y amaderado. El acorde central de estas fragancias suele estar compuesto por notas de lavanda, cumarina y musgo de roble, que juntas crean una sensación de frescura y naturalidad.

La lavanda aporta un toque floral y herbáceo, mientras que la cumarina añade un aroma dulce y amaderado. El musgo de roble, por su parte, proporciona una nota terrosa y leñosa que completa la composición de estas fragancias.

En general, las fragancias fougere son versátiles y se pueden usar en cualquier ocasión. Sus notas frescas y naturales las hacen ideales para el uso diario, mientras que su carácter masculino las convierte en una elección popular entre los hombres que buscan una fragancia elegante y sofisticada.

Características Olfativas

Las fragancias fougère suelen tener una estructura clásica en tres capas:

  1. Notas de salida frescas y herbales: Incluyen lavanda, bergamota u otras esencias cítricas, que aportan una sensación limpia y vibrante.
  2. Notas de corazón aromáticas: Geranio, especias suaves, y a menudo flores, como la lavanda, pero en combinación con elementos verdes o terrosos.
  3. Notas de fondo cálidas y profundas: Este es el sello distintivo del estilo fougère. Se utilizan ingredientes como el musgo de roble, la cumarina, el vetiver, la madera, el ámbar y el pachulí para proporcionar una base rica y envolvente.Este contraste entre las notas frescas y las más terrosas o amaderadas da lugar a una fragancia que es a la vez fresca y cálida, ideal tanto para el día como para la noche, lo que explica su popularidad entre los hombres.

Este contraste entre las notas frescas y las más terrosas o amaderadas da lugar a una fragancia que es a la vez fresca y cálida, ideal tanto para el día como para la noche, lo que explica su popularidad entre los hombres.